domingo, 11 de noviembre de 2007

2 veces

-¿Quién quiere que esto se acabe?
- ¡Yo! - contesté eufórico - ¡Yo!
A esas alturas la vida me había mostrado sus crueles intenciones y mis débiles respuestas. Ya no quería más, no más, mi mente ya no iba a frenar, los pensamientos me invadían y la mayoría poco tenían que ver con la realidad. Situaciones inexistentes, gente que me había ya olvidado, lenguas que ya había dejado de hablar, palabras que no me animé a decir. Todo en múltiples imágenes encadenadas sin un fin. Yo quería que se acabe. Ya no más. Cada palabra escuchada me remitía a mi pasado. Todo era muy tedioso, mi vida: difícil.
Después te conocí y todo cambió, logré dejar de lado, el presente valía más, increíble. Yo era importante. Me dejaste algo, un recuerdo. Soy incondicional. Amo y no olvido. Amo y sigo amando. Para siempre. Tu muerte me completó. Ya no tengo que pensar. Vos estás, pero yo no. Nunca estuve, siempre ausente, el pasado es mi plato y el futuro mi bebida. Ya no tengo sed y el hambre me condena. Quiero que se acabe.

No hay comentarios: